Durante el año, la capital de la Comunidad Foral de Navarra mantiene un ambiente de tranquilidad con las universidades prestigiosas y muchas iglesias viejas. Sin embargo, nuestro héroe atrevido vino en el tiempo de Los Sanfermines. El festival se consiste de corredores que llenan las calles, esperando para sus “invitados” (los toros) para entrar la Plaza de Toros de Pamplona.

De pronto, las calles en esta ciudad estaban sacudidas con el ruido de gritos y los pies de toros. Casi siempre, hay victimas de esta tradición peligrosa en la ciudad. Esta vez no era diferente. Como es natural cuando los corredores se aproximaban el turno peligroso, sus voces devinieran más fuertes. Después del turno, nuestro héroe Yago se le cayó y casi estuvo muriendo pisoteado para los animales y las personas. Poco después, los médicos lo trajeron rápidamente por ambulancia al hospital. Después de algunos días en coma, se despertó en un hospital a la cara de una enfermera bonita, que se llamó Juanita Flores. Todo el día, nuestro héroe no podría para a pensar de su ángel, la enfermera. Antes del accidente, solamente soñó de una mujer tan atractiva como ella desde su juventud (que tuvo interese en él). Mientras ella regresaba a su casa cada noche después de ayudándolo, Yago pensaría de maneras para hacerle una oferta de matrimonio a Juanita. Al final, tuvo éxito con su proposición a ella; otras veces en el pasado, ha fracasado terriblemente. Ahora, tienen cuatros hijos y viven en una casa pintoresca cerca del Mediterráneo. ¡Gracias al suerte de San Fermín!